El túnel de La Línea atraviesa el eje de la cordillera Central a los ~4,5° latitud norte entre Calarcá y Cajamarca. Este túnel hace parte del corredor vial que comunica a Buenaventura con Bogotá, fue construido a 2400 m s. n. m., tiene una extensión de 8,6 km, un ancho de 12,5 m y alcanza una profundidad en el relieve de 900 m bajo el punto más alto, el alto de La Línea.

El mapa geológico del túnel de La Línea fue realizado a escala 1:10 000 y abarcó un área de 42 km2 . Se realizó con base en la descripción de 8595,3 m lineales de núcleos exploratorios del túnel; la caracterización geológica de áreas sin recubrimiento de las paredes y del frente de avance de la obra, y la descripción de aproximadamente 300 afloramientos en los alrededores.

Al este de la Falla de San Jerónimo se identificó la Anfibolita de La Línea, un relicto del basamento Triásico. La Anfibolita de La Línea se encuentra en contacto fallado y discordante con esquistos del Complejo Cajamarca. El Complejo Cajamarca consiste en intercalaciones de esquistos cuarzomoscovíticos con cantidades variables de grafito y esquistos cloríticos y anfibólicos.

Hacia el oeste, el Complejo Cajamarca está en contacto con el Complejo Quebradagrande a lo largo de la Falla de San Jerónimo. Las litologías más representativas del Complejo Quebradagrande en esta región corresponden a interclaciones de tobas de cristales y líticos volcánicos, andesitas hornbléndicas, con una menor ocurrencia de aglomerados y brechas volcánicas. También, se encuentran rocas sedimentarias caracterizadas por intercalaciones de conglomerados de granulos, arenitas y lodolitas con estructuras de estratificación plano–paralela, estratificación convoluta, estructuras de carga y gradación. Las tobas se encuentran metamorfizadas en facies esquisto verde con formación de talco, clorita y tremolita–actinolita. Diferentes cuerpos porfiríticos se reconocieron principalmente al E de la Falla de San Jerónimo en contacto intrusivo con rocas del Complejo Cajamarca.

Nuevas dataciones U–Pb en circones detríticos de rocas del Complejo Cajamarca muestran edades máximas de depósito del Jurásico Medio a Tardío, con poblaciones heredadas del Paleozoico. Los análisis geoquímicos en los esquistos verdes muestran una afinidad oceánica predominante con relaciones Th/Yb y Nb/Yb intermedias entre los basaltos tipo N–MORB y E–MORB. En las tobas del Complejo Quebradagrande, la geoquímica revela una afinidad de arco magmático, mientras que los circones presentan edades del Cretácico Temprano y poblaciones heredadas del Triásico, indicando un aporte continental.

  • Jorge GÓMEZ TAPIAS, Ana María PATIÑO ACEVEDO, Daniela MATEUS ZABALA y Mariana JARAMILLO JARAMILLO
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