La actual coyuntura de nuestro país con miras hacia la etapa de implementación de los acuerdos de paz, se convierte tal vez en una gran oportunidad para replantear el perfil del geocientífico en Colombia. La escuelas de geología (Universidad Nacional-Bogotá, U de Caldas, UIS, EAFIT), ingeniería geológica (Universidad Nacional-Medellín, UPTC, UEIA, Area Andina) y Geociencias (UdeAndes), se encuentran en un debate de gran relevancia, sobre el papel de sus egresados en la construcción de la sociedad colombiana. Nuestras escuelas a nivel nacional, se han preocupado por proponer programas académicos que respondan a la demanda de los diferentes sectores económicos, es por esto, que cada escuela se fue especializando, y decidió formar geólogos o ingenieros geólogos, con sólidas bases en geología económica (p.e. minería y petróleo), geólogos ambientales, entre otros. Sin embargo, dada la importancia del las geociencias para la correcta planeación del territorio, el Geólogo o Ing. Geólogo, en la actualidad no es tomado en cuenta para la toma de dichas decisiones. Esto nos hace preguntarnos, si estamos formando profesionales capaces de entender la tierra, aplicar los conocimientos para el diagnóstico del pasado, del presente y del futuro, con miras a la prevención de desastres asociados a fenómenos naturales y a la adecuada gestión del riesgo asociado.

El reto de nuestro país es grande, y con ello el reto de nuestras universidades en generar los profesionales que requiere la Colombia urbana y la Colombia desconocida durante la etapa del conflicto armado. Es por esto que la es el momento de replantearnos y reinventarnos, generando microcurrículos integrales para el desarrollo de las competencias que el siglo XXI necesita.

  • María Isabel Marín-Cerón
  • mmarince@eafit.edu.co