El volcán Sotará es un estratovolcán andesítico-dacítico localizado al sur occidente de Colombia, es un volcán activo con registros sísmicos en su mayoría eventos asociados a procesos de fracturamiento de roca (tipo VT) y algunos eventos asociados a movimiento de fluidos (tipo LP). Así mismo, Sotará presenta actividad fumarólica, fuentes termales y en los últimos años se han detectados enjambres sísmicos acompañados de procesos de deformación de la corteza los cuales se han registrado exitosamente por la red de monitoreo de este volcán. El primer episodio instrumentalmente registrado corresponde al enjambre sísmico de junio de 2012 el cual estuvo acompañado por un proceso deformativo registrado por inclinómetros electrónicos cuyos datos permitieron modelar una intrusión del orden de 1.5 x 106 m3 (Alpala et al., 2017).

El segundo episodio corresponde al incremento de actividad sísmica presentado desde 2017 a 2020, proceso que estuvo acompañado por el registro de dos episodios deformativos detectados por la red de estaciones GNSS de operación continua de este volcán. En la actualidad Sotará cuenta con 5 estaciones GNSS de las cuales 3 detectaron el primer episodio de deformación (febrero-2017 a julio-2018) y 5 detectaron el segundo episodio (octubre-2019 a enero-2020). El primero fue un proceso lento y de baja tasa de deformación, pues en las componentes horizontales se alcanzaron velocidades promedio de 6mm/yr y en las verticales de 11 mm/yr, mientras que el segundo periodo fue un proceso rápido y de altas tasas de deformación, en las componente horizontales se alcanzaron velocidades promedio de 30 mm/yr y en las verticales de 74 mm/yr.

Con los datos GNSS y usando el software dMODELS (Battaglia et al., 2013) se realizó modelamiento de fuentes para las geometrías de esfera, esferoide y sill. Los resultados después de evaluar el mejor ajuste (χ2v) sugieren como mejor modelo la geometría esferoidal, la cual se localiza aproximadamente a 4 km y 2km de profundidad respectivamente con un cambio volumétrico del orden de 2 x 106 m3. Los resultados modelados son coherentes con la localización epicentral e hipocentral de la sismicidad de 2017 a 2020 y también sugieren que la intrusión detectada en 2012 ha alcanzado niveles más superficiales y un volumen mayor.

Sotará evidencia que es un volcán activo que en los últimos años ha registrado pequeñas intrusiones de magma que han alcanzado niveles más superficiales por lo cual se debe garantizar y reforzar su red de monitoreo.

  • Jorge Armando Alpala Aguilar, Rosa Liliana Alpala Aguilar
  • jalpala@unicauca.edu.co