La parte externa de los Andes de Colombia está representada por la Cordillera Oriental, un sistema de cabalgamientos de doble vergencia formado durante el Cenozoico producto de la inversión de un rift de retro-arco Mesozoico. Los piedemontes de la Cordillera están dominados por cabalgamientos en dirección hacia el antepaís, ampliamente documentados debido al interés y productividad de hidrocarburos. Por el contrario, la parte interna de la Cordillera entre la Sabana de Bogotá y el páramo de Sumapaz (zona axial), consiste en un cinturón de pliegues derechos de escala kilométrica, mucho menos documentado. En superficie involucra rocas sedimentarias del Cretácico Superior y Terciario con un nivel de erosión bastante constante, y que no tiene una vergencia dominante ni grandes traslaciones cabalgantes.

Con base en la interpretación de 450 km de líneas sísmicas 2D y la edición cartográfica resultante del propio trabajo de campo y la compilación de datos estructurales de superficie de otros autores, se han construido nuevas secciones estructurales seriadas balanceadas, algunas restituidas secuencialmente desde finales del Cretácico Superior hasta el estado actual.

El estilo estructural definido incluye un nivel de despegue muy efectivo bajo las estructuras de plegamiento observadas en superficie. Se establece un desacople entre la secuencia basal interpretada como Paleozoica y los pliegues debido a una formación salina del Cretácico Inferior, que causó pliegues de despegue y diapiros. Los niveles plásticos de la Formación arcillosa de Chipaque del Cretácico superior crean una disarmonía en los pliegues. Los pliegues muestran discordancias progresivas en diferentes niveles de la sucesión Cretácica-Terciaria.

Aunque la presencia de sal en esta parte de la Cordillera Oriental ha sido reportada por numerosos autores, hasta ahora no había un modelo estructural en detalle que abordara el origen de las principales estructuras y su relación con la formación salina, bien sea como nivel de despegue y/o como desencadenante de fenómenos diapíricos. Incorporando conceptos de tectónica salina ha sido desarrollado un modelo geológico con una nueva perspectiva y una nueva cronología de la deformación, iniciando su registro observable con un plegamiento por halocinesis soportado por una discordancia progresiva a nivel del Albiense-Cenomaniense (aunque la migración salina pudo comenzar en tiempos anteriores del Cretácico Inferior). Posteriormente y asociado al inicio de la compresión en la Cordillera, se producen pliegues por buckling con un segundo episodio de movimiento y evacuación de la sal más intenso, ayudado por la carga sedimentaria diferencial en los sinclinales.

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  • Juan Camilo Ruiz Amaya, Antonio Teixell Cácharo
  • jcruiza@gmail.com, antonio.teixell@uab.cat