El análisis de detritos como metodología, nos ayuda a determinar cuándo diferentes basamentos aportaron al relleno de cuencas sedimentarias o volcano-sedimentarias. En la formación de los Andes del Norte, diferentes fases orogénicas han sido evidenciadas y registradas. Durante el Paleoceno-Eoceno y el Oligoceno-Mioceno dichas fases orogénicas producen rápida exhumación y generación de topografía en la Cordillera Central y durante el Mioceno Superior-Plioceno, se evidencia el levantamiento del Macizo de Garzón.

Nuevos datos de conteo de conglomerados, petrografía y geocronología de las rocas volcano-sedimentarias de la Formación Gigante, proporcionan una idea de cómo evolucionó el frente erosivo de la Cordillera Central durante el Mioceno Superior.

El miembro inferior de la Formación Gigante con máximo depositacional de 8.4 Ma es caracterizado por gran cantidad de chert, cuarzo lechoso, cuarcitas, rocas plutónicas y andesitas moradas y presenta edades detríticas con picos de ~266, ~187, ~143, ~39 y ~9.6 Ma, y sólo algunas edades precámbricas. El miembro medio con máximo depositacional de 6.9 Ma presenta clastos similares a los encontrados en el miembro inferior con aumento en las andesitas moradas, andesitas grises, basaltos negros y pumitas y edades detríticas con picos de ~136 and 7.1 Ma. El miembro superior (Garzón) se caracteriza por el aumento de rocas plutónicas y gneises y la disminución de las andesitas moradas y los fragmentos sedimentarios, los datos detríticos muestran picos entre 1400 y 970 Ma, con un pico más joven de ~179 Ma.

Los datos aquí expuestos, sugieren que entre 10 y 8.4 Ma, la presencia de circones Pérmicos (266 Ma), Jurásicos (187 Ma) y Cretácicos (149-143 Ma) evidencian el levantamiento del núcleo de la Cordillera Central y las coberteras sedimentarias Cretácicas, datos concordantes con datos detríticos y paleocorrientes previamente publicados.

Entre 8.4 y 6.9 Ma, la disminución de los picos entre el Pérmico y el Jurásico, y el aumento significativo de los picos Cretácicos reflejan la migración del frente erosivo de la Cordillera Central hacia el oriente, retrabajando las coberteras sedimentarias posiblemente por la activación de la falla de Chusma, hasta que posterior a 6.9 Ma, se evidencia el surgimiento del Macizo de Garzón, lo que es concordante con los datos publicados anteriormente.

  • Juan S. Jaramillo, Agustín Cardona, Sebastián Zapata, Víctor Valencia, Carlos Jaramillo.
  • jusjaramillori@unal.edu.co, agcardonamo@unal.edu.co, szapatah@gmail.com, victor.valencia@wsu.edu, jaramilloC@si.edu