El territorio que comprenden los municipios del Alto Ricaurte-Boyacá (Villa de Leyva, Sáchica, Ráquira, Sutamarchán, Santa Sofía, Arcabuco, Gachantivá y Tinjacá) es conocido por su patrimonio natural, cultural, histórico y arquitectónico, su característico paisaje, y en el mundo académico por la diversidad y abundancia de su registro paleontológico del Cretácico inferior, que le ha hecho valer la denominación de Lagerstätte o yacimiento paleontológico excepcional (Noè & Gómez-Pérez, 2018). Los distintos patrimonios de la región están enlazados por la geodiversidad, sus valores (cultural, espiritual, estético, económico, científico, educativo, entre otros) y los diversos servicios geosistémicos que esta presta (Gray, 2011). Estos valores de la geodiversidad son una razón para gestionarlos integralmente contribuyendo a su conservación y puesta al disfrute de la sociedad.

A través de una exhaustiva revisión bibliográfica y documental, y de entrevistas y conversaciones con habitantes de la región, se describieron los diferentes valores de la geodiversidad del territorio y su relación con los diferentes patrimonios. El valor estético, por ejemplo, está representado en el característico paisaje local; el valor espiritual se percibe desde los Muiscas y su leyenda de Iguaqué, en la que Bachué descendió al valle del Zaquenzipa y creó la humanidad, y en los diversos sitios arqueológicos de la zona; el valor económico, por ejemplo, ha sido aprovechado históricamente en las canteras de mármoles y travertinos como materiales de construcción, y en el desarrollo turístico de la geodiversidad; el valor científico yace en las secciones estratigráficas que ayudaron a interpretar la geología de la cordillera y en los registros de fauna marina del Cretácico inferior, que alcanza relevancia internacional, etc.

Estas profundas relaciones entre las comunidades, la geodiversidad, y los distintos patrimonios, pueden fortalecerse en el territorio, poniendo en valor la geodiversidad y el patrimonio geológico a través de la conservación, la educación, y el turismo. Estos elementos, a su vez, representan los tres pilares de un Geoparque mundial de la UNESCO. En este sentido, la región del Alto Ricaurte tiene un enorme potencial para convertirse en uno de los primeros territorios en Colombia en los que el patrimonio geológico y su relevancia para la cultura, la educación y la ciencia pueda ser utilizado como un activo económico con miras al desarrollo sostenible de la región, en un territorio vivo y activo en el que las comunidades interactúan con la naturaleza – biótica y abiótica – de manera responsable en consonancia con los objetivos del desarrollo sostenible.

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  • Juan Esteban Quintero Marín, Albeiro Rendón Rivera, Patricia Torres Piraquive, Diego Diaz F., José Sebastián Gomez Romero
  • juequinteroma@unal.edu.co, arendonr@unal.edu.co, direccion@geoparquezaquenzipa.com, castillodiego54@hotmail.com, jogomezro@unal.edu.co
  • Charla