Inicialmente denominada “Terciario Carbonífero de Antioquia” (Grosse, 1926), la Formación Amagá (Eoceno-Mioceno Tardío?) (González, 1980) ha presentado variaciones en lo que se refiere a su significado estratigráfico.

Comúnmente se ha subdivido en tres miembros: Inferior, constituido por conglomerados (hacia la base, no siempre presentes), arenitas, lutitas y carbones (generalmente no explotables), con un espesor estimado de 200 m.; Medio, conformado por arenitas, lutitas y carbones (frecuentemente explotables), con un espesor de aproximadamente 200 m y Superior (esencialmente arenitas y lutitas, aisladamente carbones delgados, con un espesor que supera los 1000 m). La dificultad para diferenciar entre los miembros inferior y medio hizo que se plantearan subdivisiones diferentes por parte de Delsahut y Tejada (1982), Sierra et al. (2000) y Guzmán (1991), entre otros. En este último trabajo, se consideran tres partes:  Miembro Peñitas (principalmente conglomerático, hasta 100 m de espesor), Miembro Sabaletas (arenitas, lutitas y carbones; 250 m de espesor) y Miembro Fredonia (equivalente al Miembro Superior).

Lo anteriormente planteado se hizo a partir de observaciones efectuadas entre los municipios de La Pintada, Angelópolis y Titiribí (Antioquia). Es de anotar que no es posible establecer una correlación clara entre columnas levantadas en diferentes localidades debido a que procesos autogenéticos produjeron sucesiones con variables características litológicas; ésto se manifiesta particularmente en el número y espesor de los mantos de carbón.

La extensión de la nomenclatura a otras áreas, es dudosa. En la región comprendida entre Sopetrán y Santafé de Antioquia, según Grosse (1926) la diferenciación entre los “pisos” inferior y superior es difícil de establecer, hay mayor presencia de conglomerados y los mantos de carbón son poco visibles. Hacia el sur, entre Quinchía (Risaralda) y Riosucio (Caldas), las características son similares a las de los miembros Sabaletas y Fredonia, pero no se tiene el Miembro Peñitas. Unidades similares se han encontrado, por ejemplo, en Filadelfia (Caldas) y Alto de Nicanor (Amagá, Antioquia) que algunos autores han atribuido a la Formación Amagá, pero sus estratigrafías son muy diferentes.

Por lo anterior, se considera que es recomendable emplear el término Formación Amagá sólo en el área tipo y dar nombres diferentes a las unidades que afloran por fuera de ella; se plantea la posibilidad de integrarlas en un Grupo, cuyo nombre aún estaría por definir.

Aunque se han planteado subdivisiones aloestratigráficas (Guzmán, 2011; Silva et al.,2020), la discusión relacionada con la estratigrafía clásica, particularmente con el rango litoestratigráfico, no debe abandonarse.

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  • Carlos Alberto Guzmán López
  • carlosguzman@ucaldas.edu.co