Entre las causas del desastre asociado a la destrucción de Armero el 13 de Noviembre de 1985, se ha identificado el desconocimiento del origen y contexto volcánico del territorio por parte de las comunidades afectadas. A pesar de los esfuerzos técnicos realizados durante 11 meses a partir de los primeros signos de reactivación del Volcán Nevado del Ruiz, no hubo tiempo suficiente para que las comunidades comprendieran y aceptaran que se encontraban en riesgo, la mayoría consideraba imposible que una erupción del volcán Nevado del Ruiz pudiera afectar a Armero, desafortunadamente, no se había preservado la memoria de dos desastres históricos previos asociados a erupciones con generación de lahares ocurridas en 1595 y 1845. Los testimonios de sobrevivientes de la erupción de 1985 evidencian que entre moradores estaba ampliamente difundida la idea de que en caso de ocurrir alguna eventualidad, se trataría de una inundación como la ocurrida 50 años atrás, esperaban agua. Este desastre dejó importantes lecciones para Colombia y el mundo, las causas del mismo han sido los retos de la ciencia, en este caso la vulcanología a nivel mundial debió reenfocarse para cumplir una labor social, asegurando que el conocimiento sobre los volcanes activos llegue a las comunidades en riesgo y estas comprendan bien el tipo de fenómenos volcánicos que las podrían afectar e igualmente conozcan las acciones a realizar para mantenerse a salvo en caso de una futura erupción.

Son ya 35 años desde que de la mano del INGEOMINAS, hoy Servicio Geológico Colombiano (SGC) y su primer observatorio vulcanológico iniciaron formalmente la vulcanología en el país con el reto de que un desastre como el ocurrido no se repita nunca más en Colombia ni en otro lugar del mundo. El principal mensaje difundido es que una erupción no debe ser entendida como sinónimo de desastre ya que el riesgo volcánico se puede reducir si se trabaja articuladamente con los diferentes actores del territorio, fomentando procesos de coproducción. La participación comprometida de dichos actores es clave en la gestión exitosa del riesgo ya que la ciencia por sí misma no puede salvar vidas.

Para aportar a la comunicación y apropiación social del conocimiento científico sobre volcanes, el SGC lidera y participa en múltiples estrategias para que los mensajes técnicos sean comprendidos claramente y las comunidades en el área de influencia volcánica sean más conocedoras de su territorio y por ende menos vulnerables y más resilientes.

  • Cortés, Gloria Patricia, Castaño, Leidy Johana, López, Cristian Mauricio; Monsalve, María Luisa; Calvache, Marta Lucía
  • gpcortes@sgc.gov.co; jaceballos@sgc.gov.co; ljcastano@sgc.gov.co; cmlopez@sgc.gov.co; mmonsalve@sgc.gov.co; mcalvache@sgc.gov.co
  • Charla