La Formación Rosablanca es una sucesión de rocas sedimentarias carbonatadas, la cual habría registrado las primeras incursiones marinas calcáreas durante el Cretácico inferior en el nororiente colombiano.

En la sección de estudio, la secuencia estratigráfica se caracteriza por presentar lodolitas calcáreas de niveles métricos en los que esporádicamente aparecen niveles decimétricos de calizas fosilíferas y calizas mixtas en la parte más superior de la sección.

Sus restos fósiles han sido descritos en diferentes trabajos relacionados con esta unidad litoestratigráfica, en esta sección se han descrito grupos y géneros tales como: equinodermos; Toxaster sp, foraminíferos; Planulina zapatocensis, crustáceos; Diaulax rosablanca, gasterópodos; Paludina, bivalvos, Cucullae, Ceratostreon y Aetostreon, y amonites, Olcostephanus, Saynoceras, Lissonia y Acantholissonia. Éstos tres últimos amonites están asociados al Valanginiano, lo que permite sugerir esta edad para la sección.

En la parte inferior de la sección se reconoce una capa compuesta casi por un 95% de bioclastos, capa que tiene una importancia regional ya que aflora en diferentes localidades. Dicha capa presenta unos 50 a 70 centímetros de espesor y está compuesta principalmente por conchas de ostreas de las especies Ceratostreon boussingaulti y Aetostreon couloni, las conchillas presentan una fuerte actividad bioerosiva, no presentan una disposición preferencial dentro del estrato lo que permite interpretarlo potencialmente como una tempestita.

Esta actividad bioerosiva se nota por un alto grado de colonización de gusanos serpúlidos y perforaciones sobre la superficie de las conchas, donde se ha logrado identificar preliminarmente los icnogéneros, Trypanites, Caulotrepsis y Meandropolydora, que son perforaciones comunes por el resultado de la actividad de gusanos poliquetos y sipuncúlidos; Gastrochaenolites, comúnmente generado por bivalvos y con poca frecuencia perforaciones en un patrón de puntos, asociado previsionalmente al icnogénero, Entobia, el cual es generado por actividad de esponjas.

Estas estructuras bioerosivas presentan un buen grado de conservación en los restos fósiles de las ostreas apareciendo con mucha abundancia en algunas muestras y en otras no o asociadas a superficies que en posición de vida de la ostrea no estarían expuestas, lo que podría sugerir que ha pasado por al menos dos etapas bioerosionales, una en su punto original y otra posterior al ser removido y redepositado. La interpretación de las litofacies, la paleofauna y la icnología en este caso la bioerosión contribuyen con la comprensión del paleoambiene de la Fm Rosablanca.

  • Alexander Lemus Restrepo, Agustín Muñoz Henao, Arley Gómez Cruz, Natalia Arias Barragán
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