Las avenidas torrenciales son un fenómeno amenazante que ha generado grandes impactos en Colombia. Por ejemplo, los eventos de Mocoa (Putumayo) en 2017 y de Salgar (Antioquia) en 2015 combinados cobraron la vida de al menos 410 personas, además de las afectaciones sociales y económicas. Las avenidas torrenciales se presentan en zonas de ladera y corresponden a un flujo rápido que transita por cauces permanentes o intermitentes transportando agua y sólidos en diferentes proporciones. Se ha determinado que la geología y geomorfología de la cuenca donde ocurren las avenidas torrenciales son características que entre otras controlan su comportamiento, por esto es necesario incluirlas en las metodologías de análisis que están en elaboración, ya que la naturaleza o variedad de los materiales que son transportados también inciden en el nivel de riesgo al que está expuesto el territorio. Aquí analizamos la información disponible sobre avenidas torrenciales de las entidades técnicas y operativas del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, información antecedente, y la información que reposa en los Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT) de los municipios de Pijao (Quindío) y Guacamayas (Boyacá). Encontramos que las avenidas torrenciales reportadas en estos municipios difieren en su comportamiento y características debido a las dimensiones de la cuenca, las diferencias en el material litológico y la génesis de los materiales inestables en la fuente del evento amenazante, ubicada por lo general en las partes altas de las cuencas. En el municipio de Guacamayas existen reportes de avenidas torrenciales con un comportamiento y composición similar a un flujo de lodo, el cual ha generado la invasión de material en el casco urbano sin reportes de daños a la infraestructura. En contraste, en Pijao se reportan daños a la infraestructura vial y viviendas, porque las avenidas torrenciales han transportado grandes bloques rocosos siendo este evento mucho más peligroso, que independientemente de otros aspectos de la zona como vulnerabilidad o exposición, representará una mayor complejidad en el momento de establecer estrategias o acciones para la mitigación del riesgo. Concluimos que integrar la información disponible y realizar un análisis geológico y geomorfológico es informativo sobre las características generales de la amenaza en las zonas de estudio, sin embargo, nos brinda valiosa información para identificar esas cuencas o sectores que requieren mayor rigurosidad o detalle de los estudios.

0

  • Alvaro Parra Erazo, Miguel Ángel Vanegas, María Alejandra Molina
  • alvaro.parra@gestiondelriesgo.gov.co