La República Mexicana reporta sismos con potencial tsunamigénico que datan desde 1732, a través de registros históricos y desde 1950 con observaciones, lo cual refleja la importancia de su estudio dada su magnitud y posible daño; ya que sismos como los ocurridos el 28 de marzo de 1787 ~M8.6 y el 03 de junio de 1932 M8.2, pueden volver a suceder. No obstante dada la incipiente instrumentación oceanográfica, la caracterización de la ruptura de sismos tsunamigénicos y sus efectos en el campo cercano, aunque es una tarea importante es difícil de llevar a cabo.

El siguiente estudio muestra la comparación realizada al campo de deformación del terremoto de Tehuantepec M8.2 ocurrido el 07 de septiembre de 2017, a partir de los desplazamientos obtenidos con la solución Okada en sus dos variantes (estática y cinemática) y dinámica (obtenida de la solución de la ecuación elastodinámica a una frecuencia de 0.1 Hz). En dichas soluciones se utilizo un conjunto de 5 modelos de deslizamiento, obtenidos con la inversión de diversos conjuntos de datos geofísicos. Por último, se calcula la sensibilidad que tienen las métricas de intensidad del tsunami con las condiciones iniciales, donde parámetros como la velocidad de ruptura, rigidez, distribución del deslizamiento, dimensiones de la sub-falla tienen un papel imperante.

En general los resultados obtenidos muestran zonas de discrepancia cerca de Salina Cruz (Oaxaca) y Villa del Mar (Chiapas), con diferencias absolutas de hasta 1.5 m, las cuales se ven reflejadas en los perfiles de amplitud, tiempos de arribo y velocidades de flujo. Asimismo los modelos con aproximación cinemática y dinámica tienen un mejor ajuste con las mediciones de campo y registros mareográficos en los puertos de Huatulco, Puerto Ángel, Salina Cruz y Puerto Madero.

  • Fernando Salazar Monroy, Leonardo Ramírez Guzmán
  • LRamirezG@iingen.unam.mx
  • Charla