Con el incremento de dióxido de carbón (CO2) en la atmosfera y su relación con el calentamiento global, el mundo ha sido llamado con carácter urgente a reducir sus emisiones. Sin embargo, con la constante demanda global de energía, esto resulta en todo un reto. Algunas soluciones para el problema son reducción biológica, inyección profunda en océanos e inyección dentro de formaciones geológicas. La última, conocida como almacenamiento geológico, consiste en captura y posterior disposición del CO2 en repositorios ya sea permanente (secuestre) o por largo tiempo (almacenamiento). El secuestre como tal es inalcanzable, se prefiere hablar entonces de almacenamiento geológico de CO2. Los repositorios deben ser formaciones geológicas con bajo potencial de uso y aunque existen varias opciones, los acuíferos salinos reúnen las mejores condiciones. Existen tres mecanismos de entrampamiento– disolución de CO2 en agua de formación, entrampamiento mineral y entrampamiento hidrodinámico, los cuales revisan en el presente trabajo  junto con los elementos claves a considerar respecto de la caracterización de acuíferos y rocas sello necesarias para almacenamiento exitoso de CO2.

  • Luis Rivera
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