En la Cordillera Central de Colombia, los piedemontes y pequeñas cuencas intramontanas están afectados por una tectónica de cobertera y también de basamento que controla los espacios de acomodación, donde se encuentran los abanicos aluviales de Ibagué, Armenia, Tuluá y Popayán. Las altas tasas de sedimentación, el clima y el vulcanismo contribuyen a su agradación.

Geomorfológicamente sobresalen fallas ENE, con trazos NW posiblemente conjugados, y escarpes NS. La cinemática y geometría de estas estructuras en profundidad se infiere con base en contrastes del relieve, escalones, dobladuras, y el comportamiento del drenaje de menor orden. Los escarpes mejor conservados en la superficie de los abanicos del piedemonte occidental corresponden a fallas NS. Aquellas con mejores evidencias estratigráficas tienen buzamientos opuestos, se propagan plegando los depósitos cuaternarios, sobrecorren paleosuelos holocenos, y también inducen el desarrollo de estratos de crecimiento.

En el área se han citado fallas normales con débil expresión geomorfológica, como un indicio de esfuerzos de tensión regional. Sin embargo, con base en las evidencias estratigráficas estas se han interpretado como el resultado de efectos gravitacionales por la licuación de sedimentos blandos sobre un estrato competente. En la Saliente de Buga, Presidente, se encontraron estructuras de licuación, diques clásticos intruyendo conglomerados, concomitantes con la emergencia de fallas inversas.

Por otro lado, las estructuras transversales ENE, son difíciles de detectar en el registro estratigráfico. Sin embargo, una falla expuesta en el límite norte del Abanico de Armenia contiene el basamento (basaltos y gabros) en el bloque norte y cuñas coluviales en el bloque yacente. Por otro lado, con base en modelos de deformación, se puede inferir que la actividad de fallas transversales a la cordillera detona la emergencia de fallas NS inversas que afectan los abanicos aluviales recientes donde se asientan las ciudades de Pereira, Armenia, y Tuluá.

Con base en el modelo de corteza existente para la región, se ha interpretado que la estructura en la cuenca Buga-Cartago corresponde a una cuña subcrítica de Coulomb, con cabalgamientos fuera de fase que corresponden a la estructuración de la cuña sobre el basamento. Debido al movimiento continuo del sistema ENE, la deformación se distribuye en todo el piedemonte de la Cordillera, en la cobertera sedimentaria que suprayace el basamento. Sin embargo, se desconoce si las fallas corresponden a rupturas sismogénicas y cuál es el grado de actividad de estas estructuras.

  • Myriam Carlota López Cardona
  • mclopez@sgc.gov.co, mclcardona@gmail.com